miércoles, enero 25, 2012
...AUNQUE LO PAREZCA.
Hay un tipo de persona que en su día me costó reconocer, en parte llevado de los prejuicios de los demás: el que se finge tonto para sobrevivir.
Se finge tonto, pero de tonto no tiene nada.
Es muy probable que la simulación se deba a algo físico que le haga parecer lo que no es : que es tartamudo, bizco, torpe, habla mal..algo que a los demás les hace pensar que es eso, un tonto.
Conocí uno que cuando me informaron de él me advirtieron “ es un poco cortito, pero muy currante”. Y me quedé con la copla de que era “cortito”. ¿Lo era?...el tiempo demostró que no. Era feote, pequeño, muy buena persona, andaba con aires de tipo despistado, muy ingenuo.
Probablemente en aquel colegio no hubiese llegado a nada más de lo que era entonces, un simple profesor de la EGB , de esos que se atreven con él desde los compañeros más cobardes ( en todos los colegios hay una banda de profes con sus matones y sus pelotas al lado) , hasta las mamás más pedorras. De los que sabías que podías insultar que no pasaba nada.
Incluso la dirección disculpaba la falta de educación y de consideración de los padres con él.
Se le desautorizaba públicamente, pero a él no parecía importarle. Es más, yo creo que no le importaba. Tal vez porque muy probablemente estuviese acostumbrado a eso desde muy pequeño.
Lo echaron del colegio con una frase bastante dura “ tú no sirves para la enseñanza”. ¡Hombre, después de catorce años en ese colegio me parece un poco, no sé...me callo lo que me parece.
Me entero que hoy tiene una Academia de esas que dan clases de todo tipo de formación y títulos, de la que es propietario, además es concejal de su pueblo, y le van las cosas viento en popa.
La historia se repite, y no aprendemos.
Claudio no sólo fue el único miembro de su familia que se libró cuando la guardia pretoriana asesinó a su sobrino Calígula, sino que además fue proclamado emperador.
Era un hombre que tartamudeaba, estaba cojo y se expresaba con enormes dificultades. Su propia madre le creía medio tonto. Pero fue un buen gobernante, un gran estratega militar y un hombre justo.
Fue ninguneado y humillado, y su tío Tiberio le negó incluso la toga viril.
Estaba acostumbrado a las bromas de sus abuelos Livia y Augusto, a las humillaciones de su tío Tiberio y hasta a las vejaciones a las que le sometió su sobrino Calígula, que le nombró recaudador de un prostíbulo de la aristocracia.
Claudio pudo demostrar con el tiempo lo injusto de este trato, ya que acabó con la resistencia de Britania, ordenó la construcción de grandes obras públicas y restauró la autoridad del Senado.
Claudio amplió el derecho de ciudadanía romana a los habitantes de las colonias.
No sé si tú que me lees eres padre, madre, hermana , hermano , compañero de trabajo, o directivo de un Claudio, pero ándate con cuidado si es así: no es tonto, aunque lo parezca.
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25 comentarios:
Ga gracias su suso po por tu rre rre rre cooo ccooo nooo ci ci ci mí mi mi ento.
Esta mañana cdo me he levantado me he dicho a mismo que soy un poco "limitadico" por un asunto que tengo pendiente y creo que no puedo afrontar.
Te animo a que del mismo modo que recopilaste a Panete,Ejemplares de la Biblia,Papá es raro,hicieras un recopilatorio de las entradas sobre Educación,me parecen muy buenas y de calado.
Un profe, alguna vez lo he pensado eso de recopilar las entradas de Educación, pero tiempo es lo que falta.
Ese profe, ¿es el Tomás?
me refiero al profe del que hablas en la entrada
Pues que sepais que la técnica de hacerme la tonta cuando quiero conseguir algo me funciona muy muy bien. Es genial, porque la otra persona (un hombre por regla general) me trata con condescencia y eso significa que baja la guardia.
No es Tomás. A Tomás le pasa lo contrario al de la entrada, no parece tonto, y después...
Cuando era joven tenía muy claro qué era ser listo y qué era ser tonto: si sacabas buenas notas, sabías comportarte, caías bien a la gente, no tenías ninguna tara visible y eras bueno en algún deporte, pues listo. Si te faltaban alguna o muchas de esas cualidades, poes como que no. La etiqueta siempre se la poníamos a la gente siguendo los infalibles criterios de los profesores del cole o de la universidad. Ahora todas esas cosas me parecen tan confusas que ya no tengo ni idea de lo que es ser listo. Ya ni siquiera se qué significa ser inteligente. Ejemplo: hay un carpintero en mi pueblo que habla raro, tiene pinta de bruto primordial y no terminó la EGB. Es un tío que es capaz de arreglar un microondas con una lata de Coca-cola, que se ha instalado una calefacción que funciona con el hidrógeno del agua, que es un tallista formidable y que siempre te hace reir y tiene una palabra amable para todo el mundo. Era tonto antes y ahora no? o es que todos lo miraban con unas instrucciones equivocadas?
Nos fijamos sólo en la facha de la gente, y los aceptamos si se mimetizan con lo que vemos alrededor y con nuestro ideal, comportido con otros y así reforzado.
Excluimos a aquellos que tiene personalidad a no ser que sean ricos, tengan éxito profesional o de cualquier tipo.
Así funcionan los ascensos, así nos va.
Tampoco sabemos apreciar lo que tenemos. Después de despedir al profe que no servía para la enseñanza contratarían a uno peor.
No sé si contrataron uno peor,supongo que sí, lo que sé es que antes que a él había que haber echado a unos cuantos.
Todo fachada y buenas palabras, pero el edificio en ruinas, he visto tantos, claro que al principio a mí también me han engañado.
Alguien ha hablado de tener las instrucciones equivocadas, puede que sea una de las claves del asunto.
En el fondo todos tenemos algo de supervivientes.
"Luego me salió una oficina, donde
trabajo como si fuera tonta,
pero Dios y el botones saben que no lo soy."
(De "Autobiografía" de Gloria Fuertes)
Tiene mucha razón C.S.: nos forjamos modelos preconcebidos de inteligentes y tontos que luego la vida se encarga de desmentir. Hace unos días se decía en una entrada del Barullo: "Ya se ve que eso de la pureza va por regiones". Yo he aprendido que no ya la inteligencia, sino el aspecto de inteligencia va por regiones, y sobre todo por países: no en todas partes la frente ancha, las gafas menudas y la mirada penetrante da aspecto de perspicacia, ni andar con los ojos como platos y la boca abierta da aspecto de alucinado.
Y tiene mucha razón Mami Trabajadora: bajamos la guardia ante aquellos que tomamos por tontos, igual que las reinas de la Antigüedad tampoco sentían pudor en andar desnudas entre sus criados, que eran por tanto quienes mejor podían calarlas a ellas.
Pero es otra cosa lo que más me ha impresionado de la entrada de hoy, con la historia de ese profesor: las personas que, teniendo plena conciencia de que los demás las toman por tontas, lo asumen y no se rebelan. No ya para conseguir algo, ni por conveniencia, ni para sobrevivir, como Claudio. Sino simplemente porque no merece la pena rebelarse, es decir, porque prescinden de la opinión ajena.
Siempre me impresionó mucho el personaje galdosiano de Maximilano Rubín, de "Fortunata y Jacinta". Todos le toman por bobo. Creyendo que le engañan con el pretexto de llevarle a un balneario, para quítárselo de encima lo conducen al manicomio de Leganés. Pero él desde siempre se ha dado cuenta de todo, y Galdós cierra su novela con una tremenda reflexión interior metafísica y poética del personaje que muestra hasta qué punto es él quien está espiritualmente por encima de los demás, vidas hundidas y apresadas en el más sórdido y mezquino costumbrismo madrileño decimonónico:
“¡Si creerán estos tontos que me engañan! Esto es Leganés. Lo acepto, lo acepto y me callo, en prueba de la sumisión absoluta de mi voluntad a lo que el mundo quiera hacer de mi persona. No encerrarán entre murallas mi pensamiento. Resido en las estrellas. Pongan al llamado Maximiliano Rubín en un palacio o en un muladar... lo mismo da.”
Muy curradas las últimas entradas,y fantásticos los comentarios.Lo del Teniente es de nota,¿tiene blog?
Hace un mes fui a un manicomio en Madrid para cambiar las ventanas.
Una vez medidas y fabricadas se planteó el problema de cómo organizar su montaje, pues allí pernoctaban unos cien pacientes que legalmente tenían gravemente mermadas sus facultades, y no era cuestión de dejar las habitaciones abiertas a la intemperie durante la noche.
Me volví loco junto a mi encargado y la directora del centro.
Y de pronto, se me acerca un paciente con una libretilla.
El señor se había dibujado el centro, y había hecho un esquema de orden de desmontaje y montaje que satisfacía todas las circunstancias del problema.
Cuando me iba me pidió unos cigarrillos.
Se los dí, dándome pie a preguntarle por su profesión.
Me contestó: "Solucionar problemas".
Le volví a ver jugando al ajedrez con otros internos.
Tenía una mirada muy profunda.
Como si viviera en un mundo muy lejano, distinto al nuestro.
Y no necesariamente peor.
Cuando la poli me para, normalmente por exceso de velocidad, me hago el tonto. Hasta ahora, la mayoria de las veces ha funcionado.
Ya lo decíamos (y hacíamos) en la mili: es mejor pasar por tonto que ir arrestado a la cocina a pelar patatas.
El profe al que echaron del cole seguro que tenía un aguante y un autodominio admirables, quizá fruto de una vida aguantando desprecios. Los 'perdedores' duelen ser mucho más interesantes que los triunfadores.
Temazo el de Claudio y el de los tontos que no son tontos. Lo que pasa es que olvidamos a veces un elemento importante, que es la dignidad, y creemos falsamente que quien triunfa económica (es dueño de una academia) o políticamente (es concejal de su pueblo)no puede ser subnormal.
Por muy bien que les termine yendo, no me gusta la peña que juega a hacerse el bueno, el tonto, el despistado, el ingenuo, el noble, o, peor aún, a dar pena, que no veas la de cosas que se pueden conseguir dando pena.
No se confunda,señor Neri, ellos "no quieren dar pena"...es la gente la que dice " me da pena".
Parece mentira, usted, que pertenece a al grupo de la entrada de hoy....
Usted, y no le conozco, es de "los que parece lo que no es".
Se lo diré más claro,señor Neri: usted puede ser clavadico al de la entrada de hoy.
Y no nos conocemos.
Anda, o sea que parezco tonto, como el de la entrada. Es usted la amabilidad personificada,, Suso.
Lo he vivido. En algunos colegios, hay alguno que se dedica a aquello de "tonto tonto, mierda mierda." Y como decía la vieja criada, "mientras jodo, no barro."
Y sobreviven, todo el mundo se mete con ellos, y le capillica de los cabroncetes que se meten con él, a seguir, dando por saco, criticando a todo bicho viviente, odiando el ideario, y sobreviviendo a base de joder. Y tampoco barren.
Al Neri, me encantas!
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